Princesas Destronadas….

Queridas Manhattaneras,

He decidido compartir mis experiencias y mi pasión por la escritura además de mis post sobre lifestyle que seguiréis leyendo. Hoy empiezo contando una historia, real o no….? juzgar vosotras!

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Cuando era pequeña, mi padre me llamaba ” la princesa de la casa”. Cuando me casé, pase a ser una princesa para mi marido. Cuando me quede embarazada por primera vez, soñaba que tendría una princesa. Cuando di a luz a mi tercer hijo varón, mi amigo de la infancia, el tercero de tres chicos, me dijo “que suerte, mi madre esta encantada con tanto hombre, es la princesa de casa”.

Y yo me pregunto, en que momento exacto de mi vida pase de tanta “realeza” a la realidad?.

No digo que estar rodeada de tanta testosterona sea malo, pero mi recorrido diario me hace cuestionarme si los sentidos masculinos no estarán un tanto atrofiados.

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Empezaremos por la vista: Por la mañana, y tras la marcha de mis cuatro hombres a sus quehaceres, voy a sus habitaciones, y me encuentro con su regalito diario: un calzoncillo por habitación. Ya compre una cesta enorme para la ropa sucia, ya les acompañe y enseñé el lugar exacto donde depositarlos. (tampoco es que mi casa sea un palacio para perderte), pero siguen sin encontrarlo.

Oído. Siguiendo con mi ruta veo las camas sin hacer, la leche fuera de la nevera, las tazas en la mesa… No se si yo no me expreso bien (debería ir a un logopeda?), o son ellos que no me oyen (deberían ir al otorrino?) .

Olfato. Paso por el baño y noto ese olor de pipí matutino… Pues ellos, parece que no. Me dedico a tirar una por una de las cadenas del baño y por supuesto a bajar las tapas, (vuelvo a dar gracias por no tener un palacio, mi recorrido acaba antes).

Gusto. Me voy a la pescadería y les compro un rape fresquito para cenar. Una vez en la mesa, se me ocurre preguntar: ‘Esta bueno?‘ y la respuesta que recibo es:  ‘Esta duro , el del Cole es mas rico.’  Perdón????? Es una pena que no se puedan quedar también a cenar, me ahorraría muchos disgustos .

Y por último el Tacto, pero no el de tocar, sino del poco que tienen en casi todo. Mi hijo pequeño es el Number One. El otro da mientras me miraba con su cara de  no haber roto un plato en su vida le dije:  ‘Cariño, en que piensas?’ y con su dulce vocecilla me contesto: ‘En porque tienes tantas rayas en la cara y en porque, tu culito , se parece a los mofletes de un bulldog’. Angelito…

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He llegado a la conclusión de que quizás, la culpa debe ser mía por no saber educarlos y mirar que lo intento cada día…. Queridas amigas mías si hay alguna “Princesa” leyendo esto, o teneis alguna conocida que lo sea, mandarme el truco, prometo divulgarlo entre las que como yo (y creo que hay unas pocas), perdimos nuestro trono en algún remoto y lejano lugar de esta vida.

Besos

Odina

odina@manhattantobarcelona.com

instagram: @odinadaza_14

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